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Entrega número 48
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Ars Citerior

Juan Carlos Lázaro. Recién pintado

Juan Carlos Lázaro. Recién pintado

 

 

Juan Carlos Lazáro. Recién pintado

Pintura 36A, 2018. Óleo sobre lienzo, 12 x 14 cm.

 

Juan Carlos Lazáro. Recién pintado

Pintura 36, 2015. Óleo sobre lienzo, 27 x 35 cm.

 

Juan Carlos Lazáro. Recién pintado

Pintura 36, 2018. Óleo sobre lienzo, 15 x 17,5 cm.

(Imágenes cortesía  del artista)

 

CONFESIONES

I

Estos albaricoques (Pintura 36A, 2018), en la parte superior, y este cuenco (Pintura 36, 2018), en la inferior, formaban parte de un cuadro mayor, ya inexistente (Pintura 36, 2015), en el centro. De este último cuadro, pintado en 2015, recorté dos trozos, que ahora son los dos cuadros que he citado al comienzo, de 2018, el de los albaricoques por un lado, y el del cuenco, por otro. Una vez recortados, he vuelto a pintar encima, porque tal y como estaban las cosas en el cuadro de 2015, me resultaban abrumadoras, tan abrumadoras como los bodegones de Clara Peeters y de Luis Meléndez, y necesitaba calmar la imagen, sosegarla, adormecerla, suavizarla, para que no resultara tan potente y llamativa, tan distractiva, tan alejada de mi sensibilidad y de mi espíritu.

Ahora estas cosas, las así representadas, están veladas, disueltas en la luz, alejadas de su realidad descriptiva, aun manteniendo su referente figurativo. El color se ha calmado, los contrastes se han reducido y la corporeidad y materialidad de antes se ha vuelto leve y etérea ahora. Los valores de luz, capitales aquí, tanto de los objetos y sus sombras, donde éstos apoyan y del fondo, se han hecho similares, parecidos. Ahora aparece esta otra realidad pintada, discreta, transfigurada mediante la luz, esta atmósfera luminosa y vaporosa, con la que me encontré hace ya tiempo un día y con la que trato de decir algo.

 

II

No siempre se está en condiciones de pintar.

Con estos pequeños cuadros he encontrado de nuevo estímulo para pintar, y para celebrarlo, me he puesto “Entre dos aguas”, de Paco de Lucía, y me he dado un baile, feliz y contento, en el estudio, festejándolo.

Ya no es sólo el disfrute de sentir que lo que quiero soy capaz de encontrarle una imagen que lo diga, que ya mucho es esto (doy gracias por ello), es decir, que me siento plenamente identificado con estos cuadros; sino también el ámbito que se crea aquí en el estudio, como pasa y sucede aquí el tiempo (mi tiempo): tiempo en silencio, tiempo monacal, fuera del ruido, las prisas y los intereses, y en el que tanto me gusta estar por la calma que me reporta. Son dos cosas, que te salgan cuadros que te colmen y te satisfagan, y el ámbito de quietud, silencio y sosiego que reina en el estudio. Todo un privilegio del que disfruta este pintor.

Y es justo este modo de vivir silencioso, al margen del “mundo artístico”, el que hace posible que pueda hacer esta tranquila y silenciosa obra. Viviendo en la agitación, en la vorágine, en la competitividad, etc. no me sería posible hacerla.

Sentir esta dicha, esta satisfacción y este contento no tiene precio. A veces, he llegado a pensar a quién o a qué debo pagar por sentir tales sensaciones.

Trato de encontrar las imágenes que mejor se ciñan a lo que quiero decir… En estas imágenes está todo…, hasta lo más secreto…    

Sólo trato de hacer pintura que sola diga en el lienzo: con lo así pintado, en silencio.

 Juan Carlos Lázaro 2018

+info:www.juancarloslazaro.com                                                                                                                                                    

 

 

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