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Entrega número 48
Postludio. José Mª Yturralde
José Mª Yturralde
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Documentos de introducción
 Introducción de Javier Martín 
 Introducción de Ana Álvarez 
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Ars Citerior

LA TENSIÓN CONTENIDA. Pedro Muiño

LA TENSIÓN CONTENIDA

    Comienzo manchando la tela de una forma relativamente incontrolada, a veces forzadamente caótica, voy así consolidando una cama sobre la que actúo, sobre la que trabajo, cubriendo la superficie con sucesivas capas de pintura, raspándola , jugando con texturas diferentes, van así surgiendo hechos,(veladuras, manchas, formas etc.) que originan el proceso de creación de la obra, aflora así un espacio genesiaco; Ese caos se va ordenando , los iconos, símbolos, graffitis , se van consolidando, y con líneas de lápiz a modo de esgrafiado sobre la pintura, busco la estructura adecuada; añado o elimino cuanto considero necesario,  haciendo desaparecer a menudo obras enteras, en un proceso similar al escultórico, al quitar materia, (tapar pintura), para que aparezca algo, cada obra surge de otra u otras que existen debajo; en muy raras ocasiones hago una obra a la “prima”. Así, surgen en la tela leves indicios, insinuaciones con las que construyo imágenes, un lenguaje que se va consolidando en el propio proceso de elaboración de la obra; Es la propia pintura la que genera el lenguaje, el resultado mental de la obra, parte de premisas plásticas groseramente materiales. No hay claroscuros, ni perspectivas, apenas modelados, usando de manchas sobre superficies planas se consigue una profundidad que adquiere una dimensión casi sin límite; Estas manchas son en realidad formas que procuro elaborar muy cuidadosamente, su dibujo, su peso, su color.
     Este vocabulario de símbolos, aunque de difícil identificación visual, (no es evidente su relación o representación de algo concreto),  y compleja interpretación,  no dejan de resultar asimilables, son  presencias que resultan factibles, a veces se convierten en elementos netamente figurativos, otras, son elementos con connotaciones abstractas. Quizás que su interpretación corresponda al psicoanálisis, pues es un mundo que surge del subconsciente, pero personalmente no creo en ello, pues aun reconociendo que su génesis es inconsciente, no existe inocencia, ese lenguaje esta manipulado ( trabajado, estudiado) con posterioridad, de una forma totalmente intencionada y voluntaria.
     Este lenguaje de formas, no aflora ni se descubre de golpe, surge lentamente, se articula a través del tiempo de manera casi inevitable, a veces pienso que es la forma y el contenido quien te elige a ti, y no al contrario.
     El uso de colores concretos es determinante en la obra, el color adquiere un valor casi absoluto, el resultado es casi monocromo con la preponderancia de un solo color o dos a lo sumo; utilizo una gama concreta de colores, y aunque intento cambiarlos o incorporar otros nuevos, inevitablemente derivo de una forma reincidente hacia esos colores, los amarillos, los naranjas, los ocres , los ultramar, los blancos. Todo esto ha de devenir en algo fecundo, debe hacer que nazca un mundo, poco importa lo que en el se vea si lo que revela es algo vivo, con presencia.
 
     Cuando una obra no me gusta o cuando el proceso de trabajo no me resulta satisfactorio, siento una especie de presión en el estómago, una sensación de malestar físico cercano a la repulsión. 
     En el devenir de la acción creativa, en el proceso de trabajo, se logra adquirir un cierto grado de concentración, cuantas más horas continuadas de trabajo, mayor grado de concentración, a veces ocurre que se genera una forma de agitación interior, de desasosiego, de tensión contenida, creo que este termino, es perfectamente aplicable a la pintura que hago, sin duda es una pintura de una gran tensión contenida; la mano no debe de ser más rápida que la cabeza.

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GEOGRAFIA DE LA PIEL. Pedro Muiño

LA RAZON DE LOS DIAS LABORABLES

 
    Cuando emprendo una obra,  apenas tengo una vaga idea de lo que quiero hacer; a menudo, desconozco en que se va a concretar ese comienzo.
    Trabajo de forma directa, al encuentro, sin bocetos;  en realidad hago muchos “ pretendidos bocetos”, que en muy escasas ocasiones utilizo,  son dibujos que empiezan y acaban en si mismos, son obras “per se”, y de hecho cuando me pongo delante de una tela en blanco, parto de cero, no consigo tener presente esos “bocetos”.
    Antes que ser representación de un objeto, de un evento real o imaginario, de una sensación, mi pintura es un hecho plástico,  esto es, una sucesión de acontecimientos, el resultado de la actividad de la imaginación, de la voluntad y de mi capacidad creativa, que responden a las exigencias que la construcción de una obra requiere, esto es el trabajo, “la razón de los días laborables; La atención que a estos acontecimientos presto, es para mi tan importante como el resultado que todo ello genera.
    El hecho plástico, empieza y acaba en sí mismo, una vez  llegado  al    convencimiento de que una obra  esta terminada, se genera en mi  un relativo desprendimiento o distanciamiento de la misma, de tal manera que a veces me ha ocurrido que transcurridos unos años sin ver una pintura mía, al encontrarme con ella de nuevo, me ha sorprendido, (a veces positivamente, otras veces negativamente).
    No pinto objetos,  ni hago descripciones oníricas, tampoco narro estados visionarios, sino que intento plasmar algo cercano a “situaciones mentales”;  “LA DUDA”, “EL ANSIA”,  “EL DESASOSIEGO”, “EL TIEMPO “, “LA LUZ”,  “EL DESEO”,  “LAS PRESENCIAS”, “LA PREGUNTA”, “LA PALABRA”, etc. son conceptos que barajo en la obra, las impresiones, los interrogantes, los atisbos de la realidad, las concreciones de lo ambiguo, es lo que despierta mi atención, y hace que surja el impulso de expresarme, aunque casi nunca se el camino para hacerlo, simplemente empiezo a pintar, y siempre está por medio la materia, la pintura, ese vehículo tan absorbente, tan frustrante, del que por otra parte no siento necesidad de desprenderme.
    Existe en todo esto, una situación enigmática, una visión jeroglifica, como una cortina de hermetismo,  posiblemente ese ocultismo, esté mas presente en la concepción que en el resultado formal, hay un proceso de interiorización, de interrogación de lo que ocurre dentro de uno mismo, un interés por lo que no es evidente o al menos no se muestra como tal.  Pero todo esto está de alguna manera inevitablemente en conexión con lo que nos rodea, con la realidad, a través  de una cadena cuyos eslabones me resultan difíciles de interpretar, de leer en ellos, aunque tampoco busco  descifrar todo esto, mi labor consiste en expresarme, antes que explicarme. Me parece más importante, estar en el espíritu de las cosas, de los hechos, que tener mucha información sobre los mismos.  Las explicaciones deben de surgir a posteriori , (la obra que se explica en el momento de su elaboración, me resulta incómoda, me plantea dudas). No obstante, todas estas pinturas son muy líricas, me atrevería a decir que son incluso amables, en el resultado final no se hace evidente el hermetismo de su concepción, son como poemas. De todas formas, a menudo ocurre que lo que percibe el espectador y la intención del creador, están distantes,  y cómo no, reconociendo que dicha intención, suele ser muy ambigua, la concepción de esa “intención”, navega en aguas oscuras, me resultaría muy difícil de concretar.
      Quizás que lo que ocurre con todo esto, es posible que al pintar, estemos intentando acotar, poner ciertos limites al espíritu, aprehenderlo, conocerlo y lo hacemos, intentando materializarlo, al mismo tiempo pretendemos que esa materia que utilizamos, se espiritualice, se conceptualice, es posible;  decía Bodelaire hablando de Delacroix , “Los horizontes no necesitan ser amplios para que las batallas sean importantes; las revoluciones más transcendentes y los más curiosos acontecimientos, ocurren bajo la bóveda del cráneo, en el estrecho y misterioso laboratorio de su cerebro”.

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GEOGRAFÍA DEL DESASOSIEGO. Pedro Muiño

Pedro Muiño,  2000

 
     El origen de toda creación artística, radica en la volición, la intención fundamental de una obra de arte es dar forma a   lo que acontece en la vida interior del hombre, es la confirmación de la supremacía de lo "espiritual" sobre lo material. El verdadero valor del arte es sacar a la luz esa parte intangible que existe en la soledad de cada hombre y que nadie podrá avasallar nunca.
       La tela debe de ser un espacio de libertad ante el que el pintor se sitúa casi siempre sin saber lo que busca; el encuentro de "ese algo" difícilmente definible, es lo que concreta el interés de una obra y siempre tiene que ver con el espíritu, con el espíritu, como  manifestación de lo no material y con esa otra presencia que lo envuelve todo, el espíritu de las cosas; ese algo está en relación con lo no tangible, lo no evidente, la belleza o la fealdad, el desasosiego o la  calma, los interrogantes, los deseos, las  dudas, el tiempo, etc.
       Siempre sin perder la perspectiva de que pintar es vivir en estado de permanente  complicidad con una serie de elementos materiales absolutamente prosaicos, como lo son los pigmentos, los aceites, los papeles, los trapos, etc. Estos elementos con los que construyes otros, texturas, líneas, colores, espacios, con los que defines conceptos, ideas y con los que concretas una pintura; la conjunción de estos presupuestos materiales, la forma como juegas con ellos es lo que confiere peso específico a una obra, con el manejo de los mismos hay que conseguir un resultado con un contenido mental, emocional, conceptual.
         Resulta dificil explicar por què pintamos, pese a todas las argumentaciones conceptuales y teòricas que podamos exponer, hay otros argumentos tanto o más poderosos para el pintor, "la erótica de la pintura"; (Ese hormigueo en el estómago que parece reservado a el que pinta y que es diferente a la erótica de otros medios de creaciòn, que como no, tambien la poseen). Decia Bacon que ese hormigueo en el estòmago, era el motivo por el cual èl pintaba. Ese hormigueo, ese punto de arranque visceral, es independiente de los argumentos intelectuales que èl mismo genera y convengo con Bacon en que es uno de los motores con màs peso especifico a la hora de poner en marcha el proceso de la creación.
 
        Excluyo de una forma clara todo valor redentorista y socializante del arte, en última instancia el valor social del arte radicaría en que hace del sujeto que crea, una persona mas atenta a lo que ocurre dentro de si mismo, por ósmosis, mas sensible a lo que ocurre dentro de los demás, mas lúcida, luego en ese sentido está enriqueciendo a la sociedad; pero siempre a través de caminos acusadamente subjetivos. La posición del artista en esta sociedad es de una gran fragilidad.
        Quizás que lo que ocurre es que no se necesita ninguna justificación para pintar, tampoco siento la necesidad de explicarme sino la de expresarme; Simplemente entiendo que pintar es un acto de afirmación del libre albedrío.
        La pintura  no es lógica, la lógica no navega bien en las aguas de la creación, si hablamos de lógica en pintura, lo hacemos siempre "a posteriori" cuando la obra está ya terminada, incluso cuando ya ha pasado un cierto tiempo desde que esto ocurre, no lo hacemos nunca como premisa para llegar a...; Luego la lógica no tiene valor como método de trabajo, es posible que si la pintura fuese lógica, seria previsible y por lo tanto perdería interés.

         No creo en el progreso del arte, el arte no progresa, existe progreso en la ciencia; Copérnico pone en duda las teorías de Ptolomeo, del cual aprendió, pero demuestra que Ptolomeo estaba equivocado; a Copérnico le ocurre lo mismo con Galileo y así la ciencia de la astronomía progresa. Pero no podemos afirmar que Tizziano demuestre que Giorgione se equivocaba,  ni Delacroix demuestra que Ingres se equivocaba; Cada uno tiene su sitio, la ciencia es un saber colectivo, el arte un saber individual, puedes aprender de otros artistas, pero tienes un "terreno propio" donde moverte, que no tiene que ver con el de los demás; Lo que existe quizás, son maneras diferentes de hacerse preguntas; Escribía Braque, "Hacer progresos en pintura no es extender los límites de la misma, sino conocerlos mejor, la pintura no es un arte para todo". En última instancia afirmaría con Chillida, "El arte progresa cada vez que nace un nuevo artista".

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