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Entrega número 48
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Ars Citerior

Miguel Galano. El Norte. Pintura detenida. (Alfonso Palacio)

Miguel Galano.

El Norte (1990-2003). Pintura detenida.

Museo de Teruel. Teruel. Plaza Fray Anselmo Polanco, 3

Comisario: E. Andrés Ruiz.
 

MIGUEL Galano posee una de las voces más singulares del panorama artístico español, como se advierte en esta exposición de su trabajo realizado en los últimos quince años. Fuera de ella han quedado sus comienzos vinculados a una figuración expresionista con ciertos guiños al arte pop. Corría la década de los 80. A partir de ese momento, el artista se esforzó en desarrollar una pintura que, por su aspiración a trascenderlo, parece colocarse fuera del tiempo. La búsqueda de lo esencial y de la belleza que habita en las cosas más sencillas, muy próxima a la estética oriental, hacen de su obra, intensa como  pocas, una continua indagación acerca de la pureza que debe protagonizar nuestra experiencia de lo real. También sobre el descubrimiento, algunas veces, de su ser espiritual. El paisaje, siempre humanizado, y el retrato, de potente introspección psicológica y hondo calado, han sido los dos generos en los que más se ha centrado esta investigación.

Humildad franciscana.

Hay en todas sus obras reunidas en esta muestra una especie de eclosión silenciosa, similar a la que se aprecia en las de Hopper, Morandi, Fernández o Giacometti, artistas con los que podría equipararse Galano. El despojamiento y la sencillez de medios con los que normalmente se enfrenta al lienzo aluden también a una humildad casi franciscana que lo acerca a los grandes clásicos de la pintura española. A todo ello contribuye la luz que los baña, muy delicada, a veces mental, así como la paleta austera que en muchas ocasiones vierte sobre ellos. Quizás sea esta última la que haya empujado a hablar del carácter melancólico y crepuscular que tienen buena parte de sus creaciones, con las que el pintor pretende congelar un instante, condensar un sentimiento y transmitir una emoción. Y todo ello recorrido por un lirismo que nunca cae en lo retórico o literario.

 Como señaló el poeta francés René Char, quien sin duda hubiera considerado a Galano uno de sus alléis substantiels, la función del pintor debe consistir en remontarse hasta la desnudez primera de las cosas, darles “deseo de luz, curiosidad de sombra y avidez de construcción”. Estos tres principios definen hoy, más que nunca, lo que ha sido la trayectoria de este artista, cuyos cuadros, aparte de desvelar la dimensión última y, por lo tanto, verdadera de los seres y paisajes que los alimentan, se antojan como una auténtica revelación.

                                                                                                                                      

 Alfonso Palacio

ABC Cultural, nº 618, Madrid, 29 de noviembre de 2003.

 

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