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Entrega número 48
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Ars Citerior

Carlos Evangelista. por José María Iglesias

Carlos Evangelista. por José María Iglesias

Texto editado con motivo de la exposición "Concreto ´90". Caja de Salamanca. Caruncho-Evangelista-Iglesias.

( texto que hemos podido recuperar desde esta página web.)

 

Carlos Evangelista

 

Las EVOLUCIÓN de Carlos Evangelista son construcciones, estructuras en las que hay no solo una perfecta integración de cada parte en el  todo sino una gran diferenciación entre las partes del todo que es la obra.

Suele trabajar Calos Evangelista con muy delimitados campos. No solo diferencia los campos cromáticos sino los valores superficiales y volumétricos. En cada obra halla unas leyes que respetará hasta el final y que permite que la obra sea lo que es, esto es llegar a ser lo que es, lo que, acabado, presenta ante nuestros ojos. A  nosotros nos corresponde hallar en sus propuestas, generalmente de  apariencia muy simple, el substrato del origen que las rige.

Precisión, claridad, economía de medios,…son constantes en la obra de Evangelista. Con ellas ha ido configurando un universo propio, una creación de opulenta sobriedad, de escueta arquitectura. Diríase que procede por despojamiento y decantación. Va creando condiciones-estructurales no lo olvidemos- para que la aparición e integración de  nuevos elementos sea la precisa en el lugar exacto.

Despojando tanto de gratitud como de simpleza aniquilante alcanza  en cada obra un equilibrio impensable hasta que le tenemos ante nuestros ojos. Una gran superficie tersa, por ejemplo, parece retirarse de un ángulo para dejarnos ver el latido de una acumulación de formas negras y brillantes, en relieve, que sin embargo no rebasan el nivel de la superficie que las valora y es valorada por ellas. Formas negras que, curiosamente, iluminan todo. Su relieve permítela sombra y su brillo es color.Nada es tan negro como la sombra.

Forma, color, líneas-fuerza sentidas  como límites, vacio, espacio, luz, volumen… todo está concitado, integrado, compenetrado y debidamente dispuesto.  Al  verlo nos damos cuenta, como ocurre  ante la auténtica obra de arte.

“A veces se cuelgan aforismos en la pared, pero no teoremas geométricos”. Así ha escrito Wittgenstein, seguramente en otro contexto. Pero sirve aquí. Hará mal quien sólo vea geometría en la geometría del arte. La obra que Carlos Evangelista que nos propone tiene algo de aforismo taoísta: su claridad deslumbrante y su profundidad inabarcable.

José María Iglesias.

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