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Entrega número 48
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Ars Citerior

El color en Joan Hernández Pijuan

El color en Joan Hernández Pijuan

Mi gusto por la monocromía, por el color pastoso,
por el color total, por el color radical
[1].

Joan Hernández Pijuan

 

El monocromo en la obra de Hernández Pijuan fue recurrente en diferentes etapas de su trayectoria, tal vez no en el sentido más puro del término, pero  es fácil apreciar que formó parte de sus investigaciones plásticas.

 

joan hernandez pijuan. Homenatge a Lucio Fontana. monocromos

 

Homenatge a Lucio Fontana. 1971

 

 

A finales de los sesenta realizó «Gran espai blau» [2] (1969), lienzo en el que una gran superficie azul es contrastada con la figura de un huevo, recordemos que son unos años en los que el pintor recurre en sus obras a representar objetos como copas, tijeras, huevos, etc. En ocasiones el título hace referencia a ellos y en otros casos llega a obviarlos y hace hincapié en el color monocromo de la obra. Así podemos citar «Doble espai amb poma» [3] (1970) y «Homenatge a Lucio Fontana» [4] de1971, año en que comenzó a eliminar los iconos anteriormente citados y convirtió en imagen un restringido número de nuevos elementos que están ligados al proceso creativo, como la regla, la cinta métrica y cifras escritas por el propio autor, un buen ejemplo es «Doble espai rosa d’un metre» [5], realizado un año más tarde.



joan hernandez pijuan. Doble espai rosa d’un metre. monocromos


Doble espai rosa d’un metre. 1972

 

                     

En 1974 se produjo un gran cambio en su obra con sus monocromos verdes, con sutiles gradaciones, un ejemplo es «Acotació 139,5» [6] (1974), paisaje de la población de Folquer que el autor interiorizó y plasmó sobre la tela de manera minuciosa, pinceladas cortas y sucesivas, llegando a producir en el observador la sensación de la insignificancia que tiene el hombre en relación con la naturaleza que le rodea.

 

joan hernandez pijuan. Acotació 139,5.. monocromos

Acotació 139,5. 1974

 


En ocasiones en sus composiciones pintó en su centro la centenaria encina, también en verde, que podía ver desde su estudio a través de la pequeña ventana que daba a la Sierra de Comiols. «Espai 1:80» [7] y «Paisatge amb alzina» [8] ambos de 1974 son dos bellas representaciones de estos años. Es en este mismo año cuando el crítico José María Moreno Galván hizo referencia a Hernández Pijuan como “transformador de vacios en espacios" [9].

 

 

joan hernandez pijuan. Paisatge amb alzina. monocromos


Paisatge amb alzina. 1974

 

 

Son años difíciles para la plástica contemporánea en nuestro país “La luz de los pintores ya no es una manera críptica de aherrojar las pesadillas colectivas[10] escribió Josep Meliá en 1976. La nueva libertad produjo cambios importantes y en ocasiones drásticos en muchos de los artistas, pero Hernández Pijuan fue paso a paso y se permitió ampliar discretamente su paleta cromática incorporando gamas de azules como en «Perspectiva de color per a un espai verd- blau» [11](1976).

 

 

joan hernandez pijuan. Perspectiva de color per a un espai verd- blau. monocromos


Perspectiva de color per a un espai verd- blau. 1976

 

 

En el verano de 1980 y en su estudio de la Casa Gran, el autor preparó dos pequeños óleos preparatorios para el tríptico de gran formato «Tríptic de Montargull» [12], a los que tituló «Colors per tríptic de Montargull (1) y (2)» [13], piezas que hacen clara referencia al paisaje de la pequeña localidad leridana del mismo nombre. Lienzos de pinceladas de óleo de color amarillo-ocre, como los campos de cereales presentes en esta comarca de la Noguera, que nos hipnotizan hasta el punto que hace difícil apartar la mirada de ellos.

 

 

joan hernandez pijuan. Colors per tríptic de Montargull (2 monocromos


Colors per tríptic de Montargull (2). 1980.

 

 

La relación del paisaje con la pintura monocroma ha interesado a grandes artistas como al conquense Gustavo Torner en sus obras de principios de los sesenta de “dos texturas contrapuestas” como las definió Enrique Paniagua o al inglés Ben Nicholson quien afirmaba: “Aparte de paisajes, ¿qué puede haber en mis pinturas?[14]

 

joan hernandez pijuan. Tríptic de Montargull. monocromos

Tríptic de Montargull. 1980

 

 

Fue a partir de 1989 cuando apareció la obra de empastes sobre lienzo, con una capa monocroma de óleo en la superficie que deja salir el color de las capas profundas a medida que el artista dibuja sobre ella trazos aparentemente sencillos, signos que nos recuerdan una nube, una malla, un ciprés o un camino de los que el pintor recorría durante su estancia estival en Folquer, “veranos espesos en los que el color, casi en monocroma, pastoso, se hace materia[15].

 

 

Paisatge acotat. joan hernandez pijuan


Paisatge acotat. 1989.[18]

 

 

En los últimos años de trabajo de Hernández Pijuan el óleo blanco predomina sobre los demás, creando grandes superficies llenas de matices, gracias a la técnica utilizada con el arrastre de la espátula.

 

 

joan hernandez pijuan. Huellas en los límites. monocromos


Huellas en los límites. 2000.[19]

 

 

No es infrecuente en pintores de su generación que con el paso de los años aclarasen su paleta, dando lugar a composiciones más luminosas y más limpias: Eusebio Sempere con su carpeta «Cántico Espiritual» o Lucio Muñoz con sus técnicas mixtas de maderas claras y blancos papeles.

 

 

joan hernandez pijuan. cami blanc. monocromos


Cami blanc 2. 2002.[20]

 

 

Durante toda su trayectoria artística, Joan Hernández Pijuan tuvo una manera de trabajar sobria que el autor siempre refería a las vivencias de su infancia en Montoliu, “paisaje seco y duro” [16] de la Segarra. Pintor silencioso y de silencios, de obra contenida y alejada de la tendencia imperante, un buscador de la belleza, como también lo fue su coetáneo Gerardo Rueda, quien declaró “En este país suele tener éxito lo melodramático, tenemos tendencia a hacer gestos para la galería, porque es fácil llamar la atención con cosas tremendas” [17].



joan hernandez pijuan. Posanc marc a la mirada 2. monocromos

 

Posant marc a la mirada 2. 2002.[21]

 

 

 Javier Martín.

Junio 2015


[1] Joan Hernández Pijuan, “El paisaje que uno mira”, 2005. En http://www.hernandezpijuan.org/es/text/1

[2] Gran Espai blau, 1969, Óleo sobre lienzo, 146 x 114 cm.

[3] Doble espai amb poma, Óleo sobre lienzo, 1970. 178 x 116 cm.

[4] Homenatge a Lucio Fontana, 1971, Óleo sobre lienzo, 162 x 114 cm. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer

[5] Doble espai rosa d’un metre, 1972, Óleo sobre lienzo, 146 x 100 cm. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer

[6] Acotació 139,5, 1974, Óleo sobre lienzo, 180 x 180 cm. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer

[7] Espai 1:80, 1974, Óleo sobre lienzo, 162 x 130 cm. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer

[8] Paitsage amb alzina, 1974, Óleo sobre lienzo, 116 x 89 cm. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer

[9] José María Moreno Galván. En Triunfo, Madrid, 20-4-1974.

[10] Josep Meliá: “Vicente Vela”. Ediciones Rayuela, Madrid, 1977, p.9.

[11] Prespectiva de color per a un espai verd-blau, 1976, Óleo sobre lienzo, 130 x 97 cm. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer

[12] Tríptic de Montargull, 1980. Óleo sobre lienzo, 162 x 135 cm. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer

[13] Colors per tríptico de Montargull (1) y (2), 1980, Óleo sobre lienzo, 46 x 38 cm. c/u. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer

[14] Carta a G. Grigson, 1967, en P. Khoroche, Ben Nicholson. Drawings and Painted Reliefs, Lund Humphries, Aldershot 2002, pp. 88-89.

[15] Op. cit. Joan Hernández Pijuan, “El paisaje que uno mira”, 2005.

[16] Joan Hernández Pijuán: “Mi color. Notas sobre lo que representa el color en mi pintura”, 2001, en  http://www.hernandezpijuan.org/es/text/15

[17] Gerardo Rueda. Entrevista con M. Bayón, “La fascinación por las formas y los colores puros”, en El Día, p. 41, Zaragoza, 1986.

[18] Paisatge acotat. 1989, Óleo sobre lienzo, 150 x 225 cm. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer.

[19] Huellas en los límites, 2000, Óleo sobre lienzo. 180 x 150 cm. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer.

[20] Cami blanc 2, 2002, Óleo sobre lienzo. 114 x 146 cm. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer.

[21] Posant marc a la mirada 2, 2002, Óleo sobre lienzo. 180 x 150 cm. Imagen gentileza familia Hernández Maluquer.

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