Leyendo cuadros. Mirando historias


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Entrega número 47

Joan Hernández Pijuan
Iris Blau
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Entrega 47. Joan Hernández Pijuan. Iris Blau

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Leyendo cuadros. Mirando historias. 

47ª entrega

 

 

 

 

 

Iris Blau

Joan Hernández Pijuan. 1992.

 

Tras las largas jornadas en una industria de cartonaje, de trabajo anodino pero necesario para subsistir en la gran ciudad, el pintor, venido de un país extranjero, creaba, sin apenas descanso, en una modesta buhardilla.

Cada día se enfrentaba a unos papeles en blanco, intentando, con sus pinturas y pinceles, crear un mundo propio. Muchas eran sus dudas, pero sus conocidos le animaban a continuar.

Las grandes ciudades suelen ser crueles con los venidos de fuera. En esta los inviernos eran largos, y las distracciones no iban más allá de alguna cena en casa de algún amigo. Nuestro pintor, de escasos recursos, sólo podía corresponder llevando una de las obras pintadas en los últimos días, siempre sospechando que habría sido mejor recibido presentándose con una bandeja de pasteles.

 En uno de esos escasos descansos, la suerte quiso que llegara a conocer a un gran maestro, quien le transmitió confianza en su obra y le abrió las puertas de una galería de la ciudad, donde llegó a vender sus primeros cuadros.

Transcurrieron los meses y gracias a las nuevas amistades, algunas de ellas muy influyentes, conoció a otros pintores que, como él, habían convertido a aquella capital en referente cultural para toda una generación.

Hace tiempo que volvió a su país. Las cosas le fueron bien. Su obra está presente en los mejores museos. En su casa, escuchando la música de la Consagración de la primavera, mira el jardín a través de los grandes ventanales, y ve cómo han brotado los primeras flores. Entre ellas, como cada año, un grupo de Iris de Pascua, con sus tallos erguidos y sus pétalos azules, que le traen a la memoria a un buen amigo, también pintor, que cada primavera realiza con gouache una nueva serie de Iris. Desciende hasta el rincón del jardín donde están las plantas bulbosas y les pregunta en silencio: ¿cuál será el devenir de mi obra, y qué reconocimiento tendrá en el futuro? ¿seré olvidado como tantos otros pintores? O, por el contrario, ¿siempre habrá alguien interesado y preocupado en divulgar mis creaciones?

Debe escoger bien a su albacea, para cuando llegue el momento. La decisión no será difícil, pues confía en que quien siempre ha estado a su lado sabrá dar los pasos oportunos.


 

Javier Martín

Imagen cortesía Familia Hernández Maluquer

Comentario

“Siento un amor inmenso por la naturaleza… Siempre viví la aparición de la primavera como un acontecimiento extraordinario. Y me fascinaba ver brotar una flor; sus colores, el tacto…” 

Eusebio Sempere

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