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EXPONE: Asociación Coleccionistas 9915 y Fundación Martínez Guerricabeitia

EXPONE:

Asociación de Coleccionistas 9915 y Fundación Martínez Guerricabeitia.

Entrevista a Alfonso de la Torre, comisario de la exposición.


Por Javier Martín

 

 

Alfonso de la Torre. Ni cautivos ni desarmados
Alfonso de la Torre
(Madrid, 1960)

 

La Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo 9915 y la Colección Martínez Guerricabeitia inauguraron el pasado 21 de junio la exposición “Ni cautivos ni desarmados.  Arte, memoria y dolor Versus política (o violencia) en/desde (la España del) siglo XX”. Se podrá visitar hasta el 2 de octubre de 2016 en la sala La Nau de la Universidad de Valencia. El comisariado ha sido realizado por el crítico e historiador Alfonso de la Torre.

 

¿A qué se debe el título de la exposición

Esta exposición plantea, mediante ese título largo y sonoro, reconocible aire de pasquín, -si cabe un título provocador emulador de la épica sesentayochista-, un encuentro entre las colecciones de la Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo, conocida como “9915” y la Colección Martínez Guerricabeitia.  

A sabiendas de los contenidos de la colección que, pacientemente, fue reunida por el matrimonio Jesús Martínez Guerricabeitia y su esposa Carmen García Merchante,  una colección centrada en lo que entonces se (mal)llamaba “arte social”, expuesta ahora en Valencia en Bancaja, “Ni cautivos ni desarmados”, plantea una cierta evocación del espíritu de aquellos, una mirada, ahora desde nuestro tiempo, sobre algunas obras, nacionales e internacionales, que reflexionan, contemporáneamente, sobre la violencia o el dolor. Nada nuevo. Como he escrito recientemente, “Precioso”, se escribe en el Diccionario Surrealista, “no importa lo que sea, carroña, la cabeza de un gato muerto”. 

 

Alfonso de la Torre. Ni cautivos ni desarmados

Obra del Equipo Crónica

 

¿Cómo plantea esta exposición?

En la sala La Nau de la Universidad de Valencia, pueden contemplarse unas cuarenta obras (pinturas, esculturas, fotografía y vídeo) y un importante conjunto de fotografías que, procedentes de una quincena de colecciones antes citadas, plantean la vigencia de un arte que podría haberse seguido integrando en la colección Martínez Guerricabeitia.  A la par que subraya cómo el dolor, la reflexión en torno a la violencia, la atracción del horror, siguen siendo motores del arte en nuestro tiempo. Cuatro capítulos presiden la exposición: “Silencio (y no)-Ir y venir”; “Historias”, “Eterno retorno y ahora” y “Capricho español (fotografía)”. Acceso a lo sagrado, algo que ha sido habitual en la historia del arte, representando el dolor y la muerte, ¿por qué rechazar la entrada en la casa del dolor?. Por qué impedir que el dolor pise la casa del arte. O, acaso, como escribiera Genet, ¿no rondará el arte también, el arte elevado, otra gran desgracia?. Restan las preguntas. Salvaje crece la flor de mi cólera, responde iracundo Thomas Bernhard. 

  

¿Cómo se gestionó este proyecto expositivo?

En cierta medida, ya ha quedado respondido. Hay dos propósitos en esta exposición, seguir refiriendo la importancia del coleccionismo privado para el arte contemporáneo, eso que llamamos tantas veces su imaginación pública, y, por otro, rendir un cierto homenaje a los coleccionistas antedichos. Antes que referir el mal llamado “arte social”, la exposición quería subrayar una cierta malinconia que dicho arte comportaba en las décadas sesenta y setenta: la esperanza de un mundo mejor, su posible transformación a través de las imágenes.  Imágenes resistentes, -no sabrán nunca que nos hemos ido, al modo del poeta de los objetos-, también la exposición refiere cómo lo “incómodo”, o el conflicto, bocas o cuerpos, restos y faneros, lo considerado “inmundo”, tiene, ha tenido siempre (en nuestro tiempo desde el surrealismo), una posición relevante en el arte. Piénsese en el sudor, moratón y fatiga, del Cristo de Grünewald, venerado por Huysmans: un verdadero descenso a los infiernos que quizás en nuestro tiempo pueda, también, mostrar en el urinario de R. Mutt-Duchamp, -fuente decía chusco este anartista-, otro reservorio en la pregunta de la inquietud, elevada en un objeto de escasas posibilidades de ser amado, escenificado también en las latitas de Manzoni.  Ejercicio sobre el gusto, belleza fijada sobre lo menos considerado hermoso, como señalara Marcel, es lo que toca, lo que llega.  Lección de abismo no lejana, por cierto, de aquel elogio de la violencia que cantara Kafka, pues el dolor nos ilumina también.  Algunas de las obras ahora expuestas en “Ni cautivos ni desarmados” son herederas directas del collage y el fotomontaje, que tan fértiles han resultado para el arte de nuestro tiempo, lográndose el encuentro de elementos poéticos dispares tanteando entre la oscuridad, sin esquivar el vértigo que se deriva de dichas asociaciones entre la irrealidad de lo concreto. Palpando abismos.

 

Alfonso de la Torre. Ni cautivos ni desarmados

 

¿Considera que hay buenas colecciones privadas en nuestro país? 

Una parte de la trayectoria profesional desarrollada por este comisario ha consistido en la asesoría a colecciones artísticas, nacionales e internacionales, tanto privadas como institucionales.  Es público durante años he colaborado con la colección de Pilar Citoler y, también, el trabajo en los Catálogos Razonados realizados me ha permitido conocer desde cerca la estructura coleccionista. Otras vinculaciones con el coleccionismo pasan por el estudio “De la nada al espectáculo. El mercado del arte en España desde 1975” (Biblioteca Nueva-Fundación Sistema, Madrid, 2009) o la colaboración con ARCOmadrid, en los ciclos realizados desde hace años, con “Ámbito Cultural”.  Realmente es posible responder que el coleccionismo español ha vivido, en las últimas décadas un resurgir. No hay dudas. Sólo falta que nuestro país ocupe el lugar que merece en el mercado del arte internacional. Y que, el mundo internacional conozca, como merecen, la relevancia de nuestros creadores.

 

Alfonso de la Torre. Ni cautivos ni desarmados 

Alfonso de la Torre ante la obra de Rinus Van de Velde

(Universidad de Valencia, 21 de junio de 2016)


 

Entrevista realizada a Alfonso de la Torre por Javier Martín en junio de 2016.

 

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