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Entrevista 10 + UNA a Giuseppina PANZA

Entrevista 10+UNA a Giuseppina PANZA

Por Javier Martín

 

giuseppina panza di Biumo. entrevista 10 + una

Giuseppina Panza

(Milán, 1958)

Fotocredit: Enrico Minasso, Acqui Terme, Alessandria


Hija del coleccionista Giuseppe Panza de Biumo (Milán, 1923-2010) y casada con Gabriele Caccia Dominoni miembro de una histórica y noble familia milanesa, Giuseppina Panza es una apasionada del arte que gestiona y administra la considerable colección creada por su padre.

Giuseppe Panza fue un coleccionista italiano entre los más importantes dentro del  arte contemporáneo de la segunda mitad del siglo veinte.

Para Giuseppe Panza arte y vida eran dos cuestiones inseparables. Entre los años 1955-2000 consiguió crear una colección única, de más de 2.500 obras de arte Informal, Expresionismo abstracto, Arte Pop, Minimalismo, Arte Conceptual, Arte Ambiental, Arte Orgánico y Arte Monocromo, ahora expuestas en los principales museos del mundo.

Villa Menafoglio Litta Panza, situada en Varese, fue la casa donde el coleccionista vivió la mayor parte de su vida, y es ejemplo representativos de su visión estética y museográfica, pues logró establecer un coherente diálogo entre la arquitectura, el mobiliario antiguo y refinado de la villa y sus obras de arte contemporáneo.

Giuseppe Panza fue un verdadero mecenas para los artistas, a los que apoyó siguiendo una precisa visión estética. Al mismo tiempo fue pionero en vislumbrar nuevos movimientos artísticos que, a menudo, solo varios años después alcanzarían reconocimiento y consagración por parte de la crítica y del público.

Él decía: "Comprar arte no es una experiencia transitoria. Nunca se  debería detener el propio interés de investigar porque el riesgo es perder el contacto con la actualidad, permaneciendo atado al pasado, a las cosas conocidas que ya no se pueden comprar más porque su valor ha aumentado, de hecho el tiempo útil para adquirir obras dura muy poco”.

Desde los años setenta, decidió donar o vender la colección de núcleos compactos a algunos de los más grandes museos internacionales, para permitir el acercamiento del público hacia sus obras. Entre estas instituciones culturales están el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles o el Salomón Guggenheim de Nueva York.

Giuseppe Panza fue el precursor del interés europeo por el Arte Americano  Contemporáneo, organizando en 1957 por primera vez en Europa, en la ciudad de Roma, una exposición de artistas de la talla del expresionista abstracto Franz Kline, el minimalista Richard Nonas y el artista conceptual Joseph Kossuth.

Panza fue un coleccionista coherente y riguroso. Una de sus normas a la hora de adquirir piezas era nunca superar el techo de 10.000 dólares de gasto. Cuando uno de sus artistas alcanzaba notoriedad y los precios de sus obras subían, Panza miraba adelante y seguía investigando en la búsqueda de nuevos talentos que promover y a los que comprar.

Aspecto muy importante a la hora de elegir una obra era el impacto emocional y la empatía que se creaba entre el coleccionista y el objeto artístico. El y su esposa, Giovanna Panza, su preciosa consejera y colaboradora, a través de la intuición emocional compraron y ampliaron su colección; adquiriendo obras de artistas pertenecientes a movimientos artísticos recién nacidos.

Una de las primeras obras adquiridas fue, en 1956, el cuadro de un artista catalán, aún desconocido, llamado Antoni Tapies. Luego incorporó a su colección cuadros de Mark Rothko y Robert Rauschenberg. En los años sesenta comenzó su interés hacia el Minimal Art y el Arte Conceptual, a través de la adquisición de obras de Robert Mangold, Richard Serra y Dan Flavin. Fueron años en los que Giuseppe Panza se dio cuenta de que en el arte lo importante es el contenido, el mensaje de la obra, mientras que la parte formal y estética se queda en segundo plano. Como consecuencia de esta reflexión,  desde 1968 empezó a adquirir proyectos de piezas inmateriales, objetos conceptuales aún por realizar y montar. Más tarde compró instalciones de Robert Irwin, de las cuales le interesó particularmente el uso de la luz como elemento constructivo y formal en relación con el  volumen del espacio expositivo.


 

giuseppe panza. entrevista 10 + una

Giuseppe Panza

foto credit: Alessandro Zambianchi - Simply.it, Milano


Podemos dividir el legado de la colección Panza en tres grupos bien diferenciados, tanto en su cronología, como en su tendencia artística.

 

Primera Colección: desde el Informal Europeo al Pop Art (1955-1965)

Fuertemente influido por un viaje a los EE.UU. en 1954, Panza dio sus primeros pasos en el mundo del coleccionismo en Milán, en 1955, visitando galerías y apoyándose en críticos sensibles al desarrollo de un nuevo Arte. A través de Guido Le Noci conoció la Galleria Apollinaire, en la que compró algunas obras de Atanasio Soldati y Gino Meloni, las primeras en entrar en su colección. Conoció a Pierre Restany, crítico de arte francés, fundador del Movimiento del Nouveau Realisme, que en la Galería Stadler le introdujo en el Arte Informal europeo de Antoni Tapies y Jean Fautrier. Giuseppe Panza descubrió en la revista "La civilización de la máquina",  publicada por el IRI, obras de Franz Kline y del expresionismo abstracto norteamericano, que adquirió a través del marchante Sidney Janis en Nueva York.  En la  Galleria Blu de  Peppino Palazzoli adquirió un importante grupo de obras de Mark Rothko. En 1958 conoció a John Cage y a Robert Rauschenberg, con quien desarrolló una intensa amistad, a los galeristas Leo Castelli, Ileana Sonnabend y Richard Bellamy. En sus galerías neoyorkinas compró entre 1958 y 1962 obras Pop de artistas como James Rosenquist, Claes Oldenburg y George Segal, que expuso luego con atención museográfica en su casa de Milán y en Villa Panza.

 

Segunda colección: Arte Minimal, Conceptual y  Ambiental (1966-1976)

Giuseppe Panza reanudó las compras en 1966 con una nueva orientación hacia el Arte Minimalista y el Light Art. Conoció la obra de Dan Flavin en la galería de Gian Enzo Sperone y se convirtió en uno de sus principales coleccionistas. El núcleo del arte minimalista de la colección se vió reforzado con la compra de obras de Robert Morris, Donald Judd, Bruce Nauman, Carl Andrè, Richard Serra, Jene Highstein. Desde 1968 compró obras de Joseph Kosuth, Lawrence Weiner, Sol LeWitt y On Kawara, Seth Siegelaub, Roman Opalka, Douglas Huebler, Cioni Carpi y Vincenzo Agnetti, creando una colección de Arte Conceptual en el mismo momento en que el movimiento se estaba formando. Desde principios de los años setenta Panza incorporó obras de pintura minimalista estadounidense de Robert Ryman, Brice Marden y Robert Mangold. La Villa de Varese se convirtió en estos años en un lugar expositivo en el cual se proyectaban y planificaban recorridos de Arte Ambiental. Después de ver las primeras instalaciones lumínicas de Robert Irwin en la Galería Sonnabend en París y la Galería Pace en Nueva York, Giuseppe Panza viajó a California y compró arte ambiental de Robert Irwin, James Turrell, Maria Nordman, actualmente expuestas en los edificios rústicos de Villa Panza. Entre 1973 y 1976 adquirió piezas de Eric Orr, Larry Bell y Douglas Wheeler.

 

Tercera colección: Arte Orgánico, el Arte de los Pequeños Objetos y Arte Monocromo (1987-2010)

La Colección se reanudó en 1987, después de una larga pausa en las compras y abrió tres nuevas líneas de investigación: el Arte  Orgánica de Martin Puryear, Peter Shelton, Ross Rudel, Allan Graham, Meg Webster, Christiane Löhr, Emil Lukas; el arte de  pequeños objetos de Stuart Arends y Barry X Ball, Jonathan Seliger, David Goerk, Robert Tiemann, Carole Seborovski y Ron Griffin; y, finalmente, el Arte Monocromo de David Simpson, Phil Sims, Anne Appleby, Winston Roeth, John Mc Cracken, Ruth Ann Fredenthal, Ettore Spalletti, Alfonso Fratteggiani Bianchi, Roy Thurston, Michel Rouillard, Sonia Costantini, Timothy Litzman, Rudolph De Crignis y Lies Kraal. En el mismo año adquirió obras de Lawrence Carroll, Max Cole, Ford Beckman, Roni Horn, Franco Vimercati, Hanne Darboven, Hamish Fulton, Allan Graham, Gregory Mahoney, Julia Mangold, Maurizio Macbeth, Richard Nonas, Thomas Schutte, Peter Shelton, Jan Vercruysse, Ian Wilson y Sean Shanahan.

Paralelamente a la colección de Arte, Giuseppe Panza daba vida a una Colección de Arte Primitivo, esculturas procedentes de África y del México precolombino, y a una colección de calaveras del siglo XVII, con el objetivo común de proponer nuevos modelos  estéticos y ampliar la comprensión hacia la diferencia.

 

Colección Panza en los  Museos.

A principios de los años setenta, la colección Panza se presentaba como una colección muy consistente y surguió la necesidad de encontrar lugares expositivos, con la intención de no dispersar la colección sino subdividirla en núcleos temáticos compactos.

En 1984 Giuseppe Panza vendió al Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles ochenta piezas de la primera colección, y en 1990 y donaba al mismo museo setenta obras de diez artistas vinculados a Los Ángeles. El Solomon Guggenheim Museum de Nueva York en 1990 adquirió 202 pinturas y esculturas Minimalistas de los años sesenta y setenta, y dos años más tarde la Fundación Guggenheim recibió una donación de 150 obras y un préstamo de 330 obras Minimal  Conceptual y Ambiental. El paquete también incluyó una serie de adquisiciones de obras “site-specific”, creado especialmente para Villa Menafoglio Litta Panza, que todavía se encuentran en Varese: para estas obras se creó en 1994 la fórmula del préstamo permanente al FAI - Fondo Ambiente Italiano - permitiendo que las obras permanezcan en Varese, en el lugar donde su integridad estética y conceptual puede mantener una estrecha armonía con su entorno.

En 1994 Giuseppe Panza donó 200 obras de arte Orgánico y Monocromo al Museo Cantónale d'Arte de Lugano; en 1996 Giuseppe Panza entregaba la Villa Panza en Biumo al Fondo Ambiente Italiano (FAI), incluyendo la colección de 130 obras de arte contemporáneo, muebles y una colección de Arte Africano, la estructuras arquitectónicas y el parque con jardín ornamental. En 2007, el Albright-Knox Colección de  Buffalo compró 71 obras, y en 2008 Giuseppe Panza vendía al Museo Hirshhorn en Washington, un núcleo de 39 obras Conceptuales, Mínimalistas y Ambientales. En 2010 el Museo de San Francisco de Arte Moderno adquirió  25 obras de arte Minimalista y Conceptual.

 

 

1.  ¿Cómo era el ambiente familiar en el momento de recibir una nueva obra para la colección?

Nosotros los hijos, no estuvimos nunca involucrados en la elección de las obras elegidas por nuestros padres. Muchas fueron adquiridas durante sus viajes a Estados Unidos y nosotros, por desgracia, teníamos escuela y no viajábamos siempre con ellos. La elección era algo que pertenecía sobro todo a mi padre y nosotros no teníamos autorización para participar en ella. Las cosas cambiaron cuando empecé a seguir a mis padres en sus viajes a Estados Unidos. Verlos elegir juntos las mismas obras, pero con distintos impulsos, era emocionante y una diversión. Mi padre se acercaba en silencio a las piezas elegidas, observándolas con atención, a veces con la ayuda de una lupa, alejándose y acercándose de nuevo, las miraba atentamente, una tras otra, en una especie de ballet que podía durar mucho rato. Mi madre, al contrario, muy impulsiva, decidía en seguida cuál era la obra que más le agradaba y empezaba a aplaudir haciendo comentarios super positivos, mandando besos al aire. Era un deleite, dos niños delante de un juguete nuevo. Estaban de verdad felices. Con el paso de los años también nosotros tomamos conciencia acerca del arte que nos rodeaba y ahora forma parte de nuestra vida.

 

2. ¿Recuerda la primera vez en que vio expuesto en casa un Mark Rothko?

Lamentablemente no, yo era pequeña, pero recuerdo el haber vivido muchos años junto a él. Grandes presencias silenciosas estaban en la escalera y en el salón de la Villa. Tal vez en aquel entonces tales obras no fueron nuestros “amigos” preferidos. Las piezas de Robert Rauschenberg, Roy Lichtenstein, Claes Oldenburg eran seguramente más divertidas para nosotros siendo niños, pero las de Rothko las recuerdo y las echo de menos.

 

3. ¿Cómo y cuando empezó la actividad de trabajar con su padre en la gestión de la colección?

Fue un domingo por la tarde, a finales de los años ochenta. Mis padres tenían la costumbre de visitarnos para tomar el té y jugar con mis hijos, por entonces pequeños. Mi padre empezó a quejarse de que no conseguía ya controlar todos los papeles y ordenarlos, por ser demasiado el trabajo que la colección exigía, y que necesitaba ayuda. Yo no contesté, para mis hermanos y para mí la Colección ha sido un poco un enemigo, algo que nos había quitado el afecto de nuestro padre pero, en mi lugar, contestó mi marido proponiéndometrabajar media jornada, tratando de ver qué pasaría, y desde entonces no he parado.

 

4. ¿Cómo fueron los años de gestión y divulgación de la Colección cuando aún su padre estaba vivo? ¿Tiene alguna anécdota que contar para entender mejor su personalidad?

En los primeros años todo fue simple y tranquilo. Sin embargo después de la venta al MOCA de Los Ángeles, corrió la voz y el interés por esta Colección tan particular, creció, sobre todo en el extranjero. Los visitante de la Colección aumentaron considerablemente y se pedían reservas previas. El espacio de los almacenes ya no erasuficiente y tampoco los espacios expositivos. Villa Panza en Varese es amplia, pero mi padre en aquel entonces poseía solo una parte, y pronto se hizo insuficiente. Fue entonces que empezaron solicitudes de préstamos y ventas. En aquellos años se vendieron obras de Arte Conceptual y Arte Mínimal al Guggenheim y se comenzó con las exposiciones. El interés venía siempre del extranjero, Italia estaba ausente. Ha habido tentativas de programación en Milán y en otras ciudades del norte y del centro de Italia, que acabaron en nada. Cada vez que mi padre recibía una propuesta, la analizaba y la estudiaba en los detalles, como si tuviera que realizar el proyecto al día siguiente: visita el lugar, estudios de las plantas, elección de las obras, dibujos acerca del montaje, analizando perfectamente cada espacio expositivo. Estos dibujos eran fundamentales en todos los montajes de sus exposiciones. Era muy rígido en cada una de las exposiciones, por lo que nada se dejaba al azar. Cada particular estaba estudiado en sus mínimos detalles. Las obras tenían que exponerse siguiendo sus dictámenes, poco o nada se dejaba en manos de comisarios, que, consecuentemente, tenían solo funciones de jueces o controladores.

 

5. ¿Qué influencia tuvo en su padre el conocer al poeta y músico Jhon Cage?

No sé mucho de aquel encuentro, yo no estuve presente. Sé que mi padre lo admiraba mucho, lo escuchó actuar en Milán, luego se encontraron y fue justamente Cage quien le habó de Rauschenberg. Puede ser que se vieran otras veces, pero nunca en mi presencia.

 

 6. ¿Cuál es el balance de las dos exposiciones realizadas con fondos de la Colección en el Museo de Arte Reina Sofía de Madrid?

Magnifica, una exposición magnifica, no hay otro juicio que se pueda dar. Yo llegué con el montaje casi terminado y quedé fascinada de lo que vi. Fue la exposición inaugural del centro, los espacios estaban todavía libres y pulcros, la arquitectura perfecta de líneas limpias que encajaban de maravilla con aquellas obras tan potentes y al mismo tiempo, diría, un poco frías. Moverse en las distintas galerías pasando por las obras de resina de poliéster blanco de Robert Morris hasta aquellas de hierro, siempre de Morris, o a las de Donald Judd en cobre o latón, terminando en las salas llenas de luz y color de Dan Flavin, fue una verdadera emoción. Tal vez fue la mejor exposición de nuestra colección.

 

7. ¿Cuáles son sus recuerdos acerca de la exposición de obras de la Colección en el Castillo de Santa Bárbara de Alicante en el año 2005?

La exposición de Alicante fue una experiencia muy distinta. Llegué unos días más tardes que mis padres, bajo una incesante lluvia. En Alicante, se comenta, que nunca llueve, pero no fue así. Las cajas con nuestras obras habían sido abandonadas al aire libre con la protección de una lona, a la espera del montaje. Mi padre, por desgracia, terminó en el hospital por problemas de salud y yo tuve que hacerme cargo de todo. El Castillo de Santa Bárbara es un lugar hermoso, con salas ubicadas en varios niveles, un acceso a la parte superior del castillo bastante empinado. Las cajas de nuestras obras eran grandes y voluminosas y, como si lo hubiera hecho a propósito, mi padre eligió las obras más pesadas para los espacios de más arriba, y además con unas puertas de entrada a las salas bastante pequeñas.

Yo no hablaba español, llovía, era peligroso usar medios mecánicos como el torito para el transporte de las cajas por el riesgo de resbalar en la rampa de subida al Castillo. En fin,  no resultó ser una empresa fácil, pero gracias a la ayuda del amigo Massimo Pisani, absolutamente imprescindible, conseguimos montar la exposición. Por fin dejó de llover y todo estuvo listo para la inauguración. Mi padre llegó aquel mismo día y quedó muy satisfecho con nuestro trabajo y con los cambios que yo tuve que hacer sin su aprobación.

 

8. ¿Ha colaborado con alguna colección privada española o ha conocido a alguno de los coleccionistas?

Hace muchos años, con ocasión de la exposición de Madrid, conocimos a Jaime Botín, a quien volvimos a ver años después en Nueva York, y coincidimos en otras exposiciones. Conocimos también a otro coleccionista de Palma de Mallorca, y, mis padres otros en Ibiza de los que no conozco los nombres. En verdad, no conocemos a muchos.

 

9. ¿Qué piensa acerca de las dificultades expositivas y de difusión del Arte en referencia a la Colección?, y ¿qué piensa acerca del futuro de la misma, en términos de gestión y administración?

Como dije antes, nuestra colección es muy apreciada en el extranjero, y las obras se solicitan a menudo para préstamos y exposiciones, mientras que en Italia sigue siendo todavía difícil trabajar,  aunque después de la apertura de la Villa Litta Panza en Varese las cosas han cambiado.

El 20 de junio 2015 se inaugura en Perugia una exposición emplazada entre el Centro di Cultura Contemporanea Palazzo della Penna  y la Galleria Nazionale dell’Umbria, y en noviembre habrá otra exposición en Buffalo, en Estados Unidos. Nosotros continuamos gestionando la colección, siguiendo las ideas de nuestro padre; y también en los compromisos para posibles ventas siguen vigentes sus criterios y deseos.

No es fácil, pero el mundo ahora sabe quien era Giuseppe Panza y lo que ha coleccionado, así que ahora las cosas se mueven.

 

10. ¿Qué actividades tienen programas para 2015-2016?

Además de las exposiciones que he mencionado anteriormente, hemos programado préstamos a MART de Rovereto, a Palazzo Fortuny de Venecia y a Paris. Y hemos hecho donaciones a Venecia, al LACMA de Los Ángeles y a la Iglesia de San Fedele en Milán. Intentamos no parar.

 

+UNA. Para finalizar, adjunte unas palabras a cada uno de los siguientes nombres o términos:

David Simpson 

LUZ

Coleccionista

PASIÓN

Ettore Spalletti

MISTICISMO

Dan Flavin

RELIGIOSIDAD

giuseppina panza  de biumo.entrevista 10 +una. villa varese

Villa Panza, Varese.

foto credit: Alessandro Zambianchi - Simply.it, Milano
FAI - Villa Panza, Varese

 

Entrevista realizada a Giuseppina Panza por Javier Martín en mayo de 2015, con la colaboración inestimable de Massimo Pisani y de Chiara Porta.

Más información: http://www.visitfai.it/villapanza/

 

Intervista 10+UNA a M. Giuseppina Panza

Intervistatore: Javier Martín

Figlia del collezionista Giuseppe Panza di Biumo (Milano, 1923-2010) e sposata con Gabriele Caccia Dominoni appartenente a una storica e nobile famiglia milanese, Giuseppina Panza è una appassionata dell'arte, gestisce e amministrala l'importante collezione creata dal padre.

Giuseppe  Panza è stato un collezionista d’arte italiano fra i più importanti, nell’ambito dell’arte contemporanea della seconda metà del ‘900. Nel caso di Giuseppe Panza arte e vita erano inseparabili : dal 1955 al 2010 ha creato una raccolta unica di oltre 2500 opere d’arte informale, espressionismo astratto, pop art, minimalismo, arte concettuale, arte ambientale, arte organica e arte monocrama oggi esposta in alcuni dei principali musei d’arte contemporanea del mondo.

Villa Menafoglio Litta Panza a Varese, la casa dove ha vissuto per gran parte della sua vita e creato la collezione, è oggi uno degli esempi più coerenti e rappresentativi della sua visione estetica e museografica riuscendo a stabilire un dialogo tra architettura, arredi della villa storica e opere d’arte della Collezione.Giuseppe Panza fu un vero e proprio mecenate per gli artisti che ha sostenuto e ha incoraggiato secondo una precisa visione estetica e al contempo fu pioniere nella scoperta di movimenti artistici al loro nascere, che solo diversi anni dopo hanno ricevuto la consecrazione da parte di critica e pubblico.

Egli dice “comprare l’arte non è un esperienza transitoria, non bisogna mai abbandonare l’interesse per la ricerca altrimenti si perde il contatto con l’attualità , si rimane legati al passato, alla cose conosciute che non si possono più comprare perché il loro valore è aumentato,di fatto il tempo utile per compare dura molto poco”.

A partire dagli anni ’70 decide di donare o vendere la collezione per nuclei compatti ad alcuni dei più grandi musei internazionali, per permettere la fruizione da parte del pubblico delle sue opere, istituzioni culturali come il Museum of Contemporary Art di Los Angeles e il Solomon Guggenheim di New York.

Fu il precursore dell’interesse europeo per l’arte americana contemporanea, organizzando a Roma nel 1957 la prima mostra di artisti del calibro di Franz Kline ,espressionista astratto, Richard Nonas artista minimalista e Joseph Kossuth artista concettuale.

Giuseppe Panza fu un collezionista molto rigoroso e coerente. Una delle sue regole nell’acquisire le opere d’arte era non sorpassare mai il tetto di spesa di 10.000 dollari e quando poi un artista raggiungeva la notorietà e il valore delle opere conseguentemente aumentava il collezionista  proseguiva nel suo percorso di ricerca del talento creativo scoprendo altri artisti da promuovere e acquistare.

Aspetto importante al momento di scegliere l’acquisto di un’ opera era l’impatto emozionale e empatico dell’opera sul collezionista e sulla moglie Giovanna Panza,da sempre  sua preziosa consigliera e collaboratrice. Quindi attraverso l’intuizione delle emozioni la loro Collezione è andata ampliandosi acquisendo opere di artisti appartenenti a movimenti artistici alla nascita.

Una delle prime opere che comprò fu nel 1956 il quadro di un artista catalano, poco conosciuto, chiamato Toni Tapies.Successivamente avrebbe incorporato nella Collezione opere di Mark Rothko o Robert Rauschenberg  mentre negli anni ’60  iniziò ad interesarsi dell’Arte Minimal e all’arte concettuale, acquisendo opere di Robert Mangold, Richard Serra e Dan Favin.

Alla fine degli anni sessanta, il collezionista si rende conto che  nell’Arte è fondamentale il contenuto di un opera  mentre la sua materialità passa in secondo piano e questa postura lo avvicina all’ arte concettuale.

Per questo motivo a partire dal 1968 comincia ad acquisire progetti di opere di modo che comprerà paradossalmente opere immateriali, di fatto  opere concettuali ancora da assemblare e realizzare.

Di seguito acquisisce opere di Robert Irwin, del quale gli interessava molto l’uso della luce come elemento costruttivo e formale relazionato al volume, allo spazio circostante in cui era esposta.

 

Prima Collezione : dall’informale europeo alla pop art (1955-1965)

Fortemente influenzato dal viaggio negli Stati Uniti del 1954, Panza muove i primi passi nel mondo del collezionismo a Milano nel 1955 visitando gallerie e appoggiandosi a critici più sensibili agli sviluppi di una arte nuova. Attraverso Guido Le Noci della Galleria Apollinaire, dal quale acquista alcune opere di Atanasio Soldati e Gino Meloni, le prime ad entrare nella collezione, conosce Pierre Restany, critico d’arte francese e fondatore del movimento del Nouveau Réalisme, che alla Galleria Stadler lo introduce all’Informale europeo di Antoni Tàpies e Jean Fautrier. Giuseppe Panza scopre sulla rivista pubblicata dall’IRI “La civiltà delle macchine” le opere di Franz Kline e dell’Espressionismo astratto americano, che acquista attraverso il gallerista Sidney Janis di New York; alla Galleria Blu di Peppino Palazzoli acquista un importante nucleo di opere di Mark Rothko. Nel 1958 conosce, tramite John Cage, l’artista Robert Rauschenberg, con il quale sviluppa un legame molto intenso, e i galleristi Leo CastelliIleana Sonnabend e Richard Bellamy: nelle loro gallerie di New York acquista tra il 1958 e il 1962 le opere pop di James RosenquistClaes Oldenburg e George Segal, che espone, con attenzione museografica per gli ambienti, nella casa di Milano e nella Villa di Varese.

 

Seconda collezione: arte minimal, concettuale e ambientale (1966-1976)

Giuseppe Panza riprende gli acquisti nel 1966 con un nuovo orientamento verso l’arte minimal e la light art: conosce l’opera di Dan Flavin alla Galleria di Gian Enzo Sperone e ne diventa uno dei principali collezionisti. Il nucleo di arte minimalista della collezione si arricchisce con l’acquisto delle opere di Robert MorrisDonald JuddBruce NaumanCarl AndreRichard Serra, Jene Highstein. Dal 1968 l’acquisto delle opere di Joseph KosuthLawrence WeinerSol LeWitt e On Kawara, Seth Siegelaub, Roman Opalka, di Robert Ryman, Brice Marden e Robert Mangold. La Villa di Varese si rende in questi anni “relativa” alle opere: vengono studiati all’interno di essa veri e propri percorsi di arte ambientale. Dopo aver visto i primi “dischi” di Robert Irwin alla Galleria Sonnabend di Parigi e alla Pace Gallery di New York, Giuseppe Panza parte per la California e acquista le opere di arte ambientale di Robert Irwin, James Turrell, Maria Nordman, allestite nei Rustici di Villa Panza tra il 1973 e il 1976, Eric Orr, Larry Bell e Douglas Wheeler.Douglas Huebler, Cioni Carpi e Vincenzo Agnetti crea una collezione di arte concettuale nel momento stesso in cui il movimento si sta formando. Dai primi anni settanta Panza acquista le opere di pittura minimalista americana

 

Terza collezione: arte organica, arte dei piccoli oggetti e arte monocroma(1987-2010)

La collezione riprende nel 1987 dopo una pausa negli acquisti molto lunga e apre tre nuove linee di ricerca: l’arte organica di Martin Puryear, Peter Shelton, Ross Rudel, Allan Graham, Meg Webster, Christiane Loehr, Emil Lukas, l’arte dei piccoli oggetti di Stuart Arends e Barry X Ball, Jonathan Seliger, David Goerk, Robert Tiemann,Carole Seborovski e Ron Griffin e infine l’arte del monocromo di David Simpson, Phil Sims, Anne Appleby, Winston Roeth, John Mc Cracken, Ruth Ann Fredenthal, Ettore Spalletti, Alfonso Fratteggiani Bianchi, Roy Thurston, Michel Rouillard, Sonia Costantini, Timothy Litzman, Rudolf De Crignis e Lies Kraal. Negli stessi anni acquista i lavori di Lawrence Carroll, Max Cole, Ford Beckman, Roni Horn, Franco Vimercati, Hanne Darboven, Hamish Fulton, Allan Graham, Gregory Mahoney, Julia Mangold, Maurizio Mochetti, Richard Nonas, Thomas Schutte, Peter Shelton, Jan Vercruysse, Ian Wilson e Sean Shanahan. Parallelamente alle raccolte di arte, Giuseppe Panza dà vita a una collezione di Arte Primaria, sculture provenienti dall’ Africa e dal Messico precolombiano, e a una raccolta di teschi del XVII secolo, nel comune intento di proporre nuovi modelli estetici e ampliare la capacità di comprensione del diverso.

 

Collezione Panza nei Musei.

All’inizio degli anni settanta, la collezione Panza si presenta come una raccolta consistente di opere: si manifesta così la necessità di trovare delle sedi espositive, con l’intento di non disperdere la collezione ma di suddividerla per nuclei compatti.

 Nel 1984 Giuseppe Panza vende al Museum of Contemporary Art di Los Angeles ottanta pezzi della prima collezione e nel 1990 dona allo stesso museo settanta opere di dieci artisti Los Angeles-based.Il Solomon Guggenheim Museum di New York acquista nel 1990 duecentodue opere di pittura e scultura minimal degli anni sessanta e settanta, e due anni più tardi la Fondazione Guggenheim riceve in donazione centocinquanta opere e un prestito per trecentotrenta opere minimal, concettuali e di rimanere a Varese, nel luogo in cui la loro integrità estetica e concettuale possa mantenere la stretta sintonia con l’ambiente circostante.

Nel 1994 Giuseppe Panza dona duecento opere di arte organica e monocromatica al Museo Cantonale d’Arte di Lugano; del 1996 è la donazione di Villa Panza a Biumo Superiore al Fondo Ambiente Italiano, comprensiva della collezione di centotrentasette opere d’arte contemporanea, gli arredi e la collezione di arte africana, l’architettura ed il parco. Nel 2007 l’Albright-Knox Collection di Buffalo acquista settantuno opere, e nel 2008 Giuseppe Panza vende all’Hirshhorn Museum di Washington un nucleo di trentanove opere concettuali, minimal e ambientali. Nel 2010 il San Francisco Museum of Modern Art acquista venticinque lavori di arte minimal e concettuale ambientali. Il pacchetto di acquisizioni comprende anche una serie di opere site-specific create appositamente per Villa Menafoglio Litta Panza a Varese e tuttora collocate nella sede originaria: per tali opere viene ideata nel 1994 la formula del prestito permanente al FAI - Fondo per l’Ambiente Italiano permettendo alle opere

 

1. Che atmosfera c’era in famiglia al momento di acquisire una nuova opera d’arte nella Collezione?

Noi figli non siamo mai stati coinvolti nelle scelte delle opere dai nostri genitori, molte furono acquistate durante i loro viaggi negli Stati Uniti e noi purtroppo avevamo scuola. La collezione era qualcosa che apparteneva a loro, soprattutto a mio padre, noi non eravamo autorizzati a farne parte. Fu così fin quando anche noi prendemmo coscienza dell'arte che ci circondava e che era ormai parte della nostra vita. Cambiò ancora di più quando iniziai a seguire i miei genitori nei loro viaggi in America.Vederli scegliere insieme, ma  con impulsi diversi, le stesse opere era un'emozione e un divertimento. Mio padre si avvicinava a quelle prescelte in silenzio, osservandole con cura, magari con l'aiuto di una lente d'ingrandimento, allontanandosi e riavvicinandosi di nuovo. Le osservava una dopo l'altra in una sorta di balletto che durava a lungo. Mia madre, molto impulsiva, decideva subito quale era l'opera più di suo gradimento e iniziava  a battere le mani e a fare commenti super positivi e a mandare baci. Era uno spasso, due bambini davanti ad un giocattolo nuovo. Erano veramente felici.

 

2. Ricorda la prima volta che vide esposto in casa  un Rothko?

Purtroppo no, ero piccola, ma ricordo bene di averci vissuto insieme per tanti anni. Grandi presenze silenziose sullo scalone della Villa e nel salotto. Forse allora non erano i nostri "amici" preferiti. Le opre di Rauschenberg, Lichtenstein o Oldenburg erano sicuramente più divertenti per dei bambini. Ma li ricordo e li rimpiango!!

 

3. Si ricorda quando e come lei decise di intraprendere l’attività di collaborazione con suo padre alla gestione della Collezione d’Arte ?

Fu una domenica pomeriggio della fine degli anni '80, i miei e genitori erano soliti venire a trovarci per il the per stare insieme e giocare con i bambini allora ancora piccoli. Parlando mio padre iniziò a lamentarsi che non riusciva più a controllare tutte le carte e a riordinarle per il troppo lavoro che la collezione comportava, aveva bisogno di un aiuto. Io non risposi, per noi figli era un po' un nemico, qualcosa che ci aveva tolto l'affetto del nostro papà, al mio posto rispose mio marito proponendomi di andare mezza giornata, di provare e vedere cosa sarebbe successo, da allora non ho più smesso.

 

4. Come furono gli anni di gestione e divulgazione della Collezione quando suo padre era ancora in vita? Ha qualche aneddoto da raccontare per farci comprendere la sua personalità?

Nei primi anni tutto fu molto semplice e tranquillo, ma dopo la vendita al MOCA di Los Angeles, la voce si sparse e l'interesse per questa collezione  così particolare, si sparse soprattutto all'estero. I visitatori aumentarono notevolmente, anche se solo su appuntamento, lo spazio per i magazzini non bastava più come anche quello per l'esposizione. Villa Panza è grande, ma allora mio padre ne possedeva solo una parte, ma divenne ben presto insufficiente. Fu allora che iniziarono le prime richieste per prestiti e vendite. In quegli anni furono vendute le opere di arte concettuale e minimal al Guggenheim e si iniziò a fare delle mostre. L'interesse veniva sempre dall'estero, l'Italia era assente. Ci sono stati dei tentavi sia a Milano che in città del nord e del centro, finiti poi nel nulla. Ogni volta che mio padre riceveva una proposta, la studiava a fondo come se dovesse avvenire il giorno dopo: visite del luogo, studio delle piante, scelta delle opere, disegni con l'allestimento perfetto stanza per stanza. Questi disegni sono stati fondamentali in tutti gli allestimenti delle sue mostre, sia che fosse presente o non lo fosse. Era molto rigido per quel che riguardava l'allestimento delle sue mostre e nulla era lasciato al caso. Ogni particolare era studiato nei minimi dettagli. Le opere dovevano essere esposte secondo i suoi dettami e poco o nulla era lasciato alle decisioni dei curatori che avevano quindi solo funzioni di giudici o controllori.

 

5. Che influenza ebbe in suo padre conoscere il poeta e musicista John Cage?

Non ricordo molto di quell'incontro, io non fui mai presente. So che lo ammirava molto, lo sentì suonare a Milano e poi si incontrarono e fu proprio lui a parlargli di Rauschenberg, forse si videro altre volte ma sempre senza di me.

 

6. Qual è il suo giudizio riguardo all’esposizione delle opere della Collezione di suo padre a Madrid al Museo Reina Sofia nel 1988?

Meravigliosa, una mostra meravigliosa, non c'è altro giudizio che si possa dare. Io arrivai ad allestimento quasi ultimato e rimasi affascinata da quello che vidi. Era la mostra inaugurale, gli spazi erano ancora liberi e puliti, l'architettura perfetta, dalle linee nette, si addiceva a meraviglia a quelle opere così imponenti e quasi un po' fredde. Muoversi nelle varie gallerie passando dalle opere di Morris in vetro resina bianca a quelle  sempre  con i Morris in ferro o i Judd in rame ed ottone per finire con le stanze piene di luce e di colore di Flavin, fu una vera emozione. Forse la mostra più bella della nostra collezione. Fu proprio allora che Tom Krens, l'allora direttore del Guggenheim, si innamorò dell'arte minimal e decise di acquistare quella parte della collezione.

 

7. Quale sono i suoi ricordi riguardo alla esposizione delle opere della Collezione di suo padre al Castello di Santa Barbara di Alicante nel 2005?

Quella di Alicante fu un'esperienza molto diversa. Arrivai dopo qualche giorno rispetto ai miei genitori, sotto una pioggia fitta, ad Alicante pare non piova mai, le casse con le nostre opere erano state abbandonate all'aperto, sotto un telo in attesa di essere esposte. Mio padre finì in ospedale il giorno seguente ed io dovetti occuparmi di tutto. Il castello di Santa Barbara è un posto splendido con sale dislocate a vari livelli ed una salita piuttosto ripida per accedervi. Le casse delle nostre opere erano grandi ed ingombranti e neanche a farlo apposta, mio padre aveva scelto le opere più pesanti per i locali più in alto e con ingressi molto piccoli. Io non parlo spagnolo, pioveva, era pericoloso usare il muletto per il trasporto delle casse perché poteva scivolare, insomma fu un'impresa non facile, ma grazie all'aiuto dell'amico Massimo Pisani, assolutamente fondamentale, ce la facemmo. Smise di piovere e tutto fu pronto per l'inaugurazione. Mio padre arrivò quel giorno e fu molto soddisfatto del nostro lavoro e delle modifiche che fui costretta a fare anche senza la sua approvazione.

 

8. Ho la curiosità di sapere se lei o suoi padre siete mai stati in relazione con collezonisti spagnoli e se vi è stato in passato contatto con collezioni private spagnole.

Molti anni fa proprio in occasione della mostra di Madrid, conoscemmo Jaime Botin che rivedemmo anni dopo a New York ed in occasione di altre mostre, un collezionista a Palma di Maiorca e i miei genitori altri collezionisti a Ibiza di cui però non ricordo i nomi. Non molti devo dire.

 

9. Cosa pensa delle difficoltà espositive e di diffusione dell’arte riferita alla Collezione e quale pensa che sarà il suo futuro, in termini di gestione e amministrazione?

Come ho già detto prima all'estero la nostra collezione è molto apprezzata e opere vengono sempre richieste per prestiti e mostre, in Italia è ancora difficile ma dopo l'apertura di Varese le cose sono un po' cambiate.Il 20 di giugno si inaugura una mostra a Perugia dislocata tra Palazzo Penna e la Galleria Nazionale e a Novembre a Buffalo. Noi continuiamo a gestirla seguendo le idee di nostro padre e anche gli impegni per possibili vendite seguono i suoi desideri, non è facile ma ormai il mondo sa chi era Giuseppe Panza e cosa ha collezionato, quindi le cose si muovono.

 

10. Quale futuro prevede per la collezione in termini di gestione e organizzazione ?

Oltre alle mostre che ho già citato abbiamo prestiti al Mart di Rovereto, al Fortuny di Venezia, a Parigi, abbiamo fatto una donazione a Venezia e al LACMA di Los Angeles e alla Chiesa di San Fedele a Milano. Cerchiamo di non fermarci.

 

+Una. Per finire aggiunga una parola a ognuno dei seguenti termini:

David Simpson 

LUCE

Collezionista

PASSIONE

Ettore Spalletti

MISTICISMO

Dan Flavin

RELIGIOSITÁ

 

Javier Martín intervista  Giuseppina Panza, maggio 2015, con la collaborazione di Massimo Pisani e Chiara Porta.

Ulteriori informazioni:

http://www.visitfai.it/villapanza/

 

 

 

 

 

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